JOSÉ “Olivaritos” Morales fue seminarista, pero después de entregarse al boxeo y de terminar como peleador que cubría emergencias (“combates de última hora”) en Estados Unidos, “con tal de sostener a la familia”, se dice feliz por ser padre y forjador de una de las pocas parejas de campeones del mundo en el boxeo mexicano: Érik y Diego.
“Una vez me sacaron de una fiesta para pelear al otro día. Al principio me negué, pero subieron la oferta en dólares. Al acceder, tenía que dejar de comer y beber, y dedicarme a cuidar mi peso. Siempre desquité en el ring el dinero que recibí”, afirma.
-¿Cómo cambió su hijo Érik su mote de “Olivaritos junior” a “El Terrible”?
“Cuando amateur, primero subió como Érik Morales; en la escuela le llamaban “El Birote”, por su segundo apellido, que es Elvira; unos le decian así y ?Olivaritos junior´. Ya cuando debuta como profesional él mismo aparece como ?Olivaritos junior´ en el calzón. Para mí fue una sorpresa y un gusto”.
-¿Por qué “El Terrible”?
“Más que nada fue un periodista, Raúl Topete; lo bautizó, lo vio salir con varias muchachas y le dijo: ?Eres terrible, Érik. Luego comenzó a escribir que el terrible… y mi hijo mismo dijo, ¿por qué no?”.
-Por qué Diego no tuvo la misma dedicación?
“Creo que Diego es el peleador que se ha quedado con los guantes puestos más veces. Le ponían fechas, y luego salían con que dijo mi mamá que siempre no. Por ese lado hubo un poco de desilusión de él; la última vez que fue a una concentración con Érik, a Querétaro, de pronto se regresó y dijo que de boxeo no quería saber nada”.
De la forma de tratar a sus hijos boxeadores, sostiene:
“Como padre-hijos hemos llevado una excelente relación. Han habido algunos problemitas; han sido por desobediencia de lo que es el trabajo manager-peleador, pues yo creo que mi profesionalismo no me permite ser blandito. Tengo que entregar buenas cuentas. Cuando hay triunfos todo mundo se los achaca. Hasta el aficionado dice: acuérdate que te grité: ¡tira! Pero las derrotas son huérfanas, esas nadie las reclama. Dicen: pinche manager pendejo, que esto que el otro. Ahí es donde yo cuido mi trabajo, que salga lo mejor que se pueda. Los resultados gracias a Dios han sido muy halagadores para mí y para nuestro México. He tenido oportunidad de participar en muchas peleas de campeonato y ganar 56 entre nacionales e internacionales y 11 mundiales. De las primeras son entre títulos de la NABF, de la NABO, continentales o internacionales del CMB, del Mundo Hispano, de la Fecarbox, juveniles y nacionales. Entonces creo que es un gran logro”.
Reconoce que cuando peleaba, exponía de más su salud por aceptar peleas con corto aviso y hasta tres en una semana.
“Había que ganar para los pambazos, los frijolitos, lo que fuera. Cambió mucho la situación, ahora protegen mucho al peleador y qué bueno”.