
No es que Érik "Terrible" Morales, único mexicano vencedor del filipino Manny Pacquiao, no haya tomado en serio el combate en que concedió desquite al "demonio de Filipinas" y en el que sufrió un severo revés, en enero pasado. Todo indica que se trató de un exceso de confianza.
Ahora que están 1-1 y que ya anuncian una tercera confrontación entre ambos para el 18 de noviembre en Las Vegas, Morales ha decidido irse a radicar más de un mes -a partir del próximo lunes- a Los Ángeles, California, donde será sometido a estudios por médicos especialistas, con lo que espera desintoxicarse y bajar de peso paulatinamente.
Es muy conocido que Érik sube a más de 80 kilos en las etapas de descanso entre sus peleas… y actualmente no es la excepción.
"Érik se va el 10 a Los Ángeles; unos doctores van a estarlo checando para bajar de peso. De ahí se trasladará al Centro Ceremonial Otomí", señaló por la vía telefónica su promotor, Fernando Beltrán.
En lo que se refiere a Pacquiao, Dennis Príncipe señala en un artículo publicado ayer por la página en inglés Fightnews que un tercer pleito entre Pacquiao y Morales no es todavía un hecho, ya que ambos campamentos tienen detalles por finalizar.
Príncipe indica que el punto saliente es la capacidad de Morales para marcar las 130 libras sin debilitarse en grado extremo, como le sucedió en la contienda que perdió por KOT en 10 rounds en enero.
Asimismo confirma que otro detalle es dar a Morales una lista de nutriólogos para que vigilen su peso y le den la dieta más apropiada mientras entrena para la contienda.
El periodista advierte que hay quienes dudan que la riña se lleve a efecto por los problemas de Érik con la báscula y que la mayoría de los expertos creen que la consumación de la trilogía es inevitable, pero que ese tercer pleito será en peso ligero y hasta el año entrante.
Pacquiao amenazó que hará "tragar sus palabras a Érik", molesto, según él, "por las excusas de Érik, de que perdió la mitad de su energía en su lucha con la báscula y por eso perdió la pelea de enero".