
LOS ÁNGELES, California, 18 de mayo.- En el campamento de Marco Antonio Barrera todo es concentración en una sola meta: vencer a Ricardo “Rocky” Juárez el sábado en esta ciudad.
Es por eso que el campeón mundial superpluma del Consejo Mundial de Boxeo no se ocupa mucho de su siguiente encuentro, que se afirma será la revancha contra el filipino Manny Pacquiao en noviembre en Las Vegas.
“Primero hay que pasar esta aduana que es “Rocky” Juárez. Para una revancha con Pacquiao no hay nada firmado y será cosa de que después de este pleito me siente a negociar con mi promotor Óscar de la Hoya”, afirmó Marco.
Barrera espera tomarse unas buenas vacaciones después de la riña sabatina y dentro de algunas semanas dialogar con De la Hoya para ver qué planes hay.
Todavía el miércoles pasado en la tarde, Barrera se ejercitó un poco en el cuarto de su hotel dirigido por Rudy Pérez y Sendai Tanaka, pero hoy tuvo un día de total descanso: en la mañana comprobó su peso, desayunó, dio un paseo en un centro comercial y después se fue a comer acompañado por su equipo de trabajo. El plan para esta noche es cenar ligero para marcar mañana en el pesaje oficial el límite de las 130 libras, exactamente. (Ernesto Castellanos G.)